Todos los kayak eran de mar menos el mío (aguas bravas), el de Patri (polo) y el de Luis, que tenía quilla para río pero popa para rápidos: un híbrido que no viera nunca...
En el camino solo encontramos un rápido que, aunque muy fácil, nos valió para conocer la sensación y engancharnos más a esto del kayak de aguas bravas, pero que nos dejó con ganas de algo más fuerte porque el paseo fue tranquilo, demasiado tranquilo, y lo que queríamos era "bajar" algún río :-) de todas formas fue una buena experiencia que volvería a repetir.
A mediodía paramos a comer en la orilla portuguesa y Patri decidió no terminar el recorrido porque había aumentado el dolor en su hombro; Luis y Angel nos aconsejaron seguir hasta Caldelas de Tuy porque desde allí podríamos acercarnos a la carretera - donde nos recogerían para llevarnos al embarque, que era donde teníamos el coche. Mientras tanto, me tuve que conformar con probar el kayak de Patri.

Viendo luego las fotos en la página de aircuatic.com, parece ser que casi se les echa la noche encima antes de llegar a Tuy. ¡¡Que bonita es Galicia!!, la tierra de los mil ríos y la que me vió nacer.

El próximo año seguro que podemos acabar nosotros también, y si no, otra vez será...
